He estado en un periodo de reflexión, estudio y reciclaje después de una fecunda etapa en la gestión sanitaria. Vuelvo a ser médico de urgencias y emergencias en mi base de las Villuercas (Cañamero) en el 112. Todo un lujo por las gentes y los compañeros.
He tenido la tentación de volver muchas veces pero necesitaba tiempo para mí y no conseguía reunir las fuerzas y las ganas al mismo tiempo.
Pero hoy día de Santiago, felicidades amigo, he querido brindar en mi blog por todo lo que hemos construido entre todos en el Servicio Extremeño de Salud; ojalá que quede algo en pie.
Mi entrada versa sobre lo importante que es tomar decisiones y más si hablamos de salud; la "tibieza" con la que muchas veces los que deben velar por nuestra seguridad tratan a la Industria Farmacéutica, tiene a veces entre nuestro colectivo una respuesta contundente; y cuando una revista como la American Journal of Medicine abre con esta editorial sobre el Dabigatran, sobre las dudas clínicas y sobre las formas que tienen a veces de "mojarse" las entidades internacionales.
Dudas que atañen a la fibrilación auricular crónica, la anticoagulación, el análisis del INR y los ictus. Casi nada para dejarlo en medias tintas, como decía el Apocalipisis 3:14-22.
La imagen la he capturado del fenomenal blog ABANDONALIA todo un lujazo.
Y de aquí, a seguir en la lucha, cueste a quien cueste.
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miércoles, 25 de julio de 2012
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Nuevos Farmacos Viejas Estrategias

Hola de nuevo. No es que haya abandonado mi blog es que he cambiado mi relación laboral con el Servicio Extremeño de Salud: paso a ser médico de urgencias en el 112 Extremadura y mi cabeza tenía que "asentarse"
Por eso hoy en que aparece el debate del copago (aquí) una de las muchas noticias para que los ciudadanos se enteren de lo que viene, junto con el pago de Merck por introducir Vioxx sin el visto bueno de las autoridades sanitarias (aquí) o la retirada, con derecho a "réplica" de su novedoso antidiabético Janacti (sinagliptina + pioglitazona) (aquí) os quiero comentar el caso dee Boehringer Ingelheim para un fármaco controvertido: Dabigatran (aquí un gran post del gran Luis Lozano que os resume todo).
Seguramente estemos frente a un nuevo avance en los tratamientos antitrombóticos pero la actitud de esta empresa me escama: estaba yo rotando por un servicio cuando el vendedor farmacéutico (representante) argumentaba una y otra vez que este fármaco se podía recetar ya sin problemas: incluso con un informe de urgencias servía para pasar el visado de la inspección médica.
Es curioso pero si estamos ante un nuevo blockbuster, ¿no sería lógico entrar en un contrato de riesgo compartido comparando con pruebas objetivas su ansiado rendimiento al compararlo con acenocumarol y las pruebas de coagulación pertinentes?
Por un lado la empresa farmacéutica utiliza sus armas más anticuadas y por otro lado la administración a pesar de tener información contrastada sólo contempla cohibir la prescripción con un elemento anacrónico como el visado (menos mal que en Extremadura es electrónico).
Hace falta mirar la prescripción con criterios clínicos y no economicistas: el uso racional del medicamento necesita contar con todo el arsenal, con información independiente y contrastada (como la Oficina de Informacion del Medicamento del SES (aquí) dirigida por el inigualable Galo Sánchez (el de la foto) y dejarse de elementos manidos y trasnochados.
Por eso hoy en que aparece el debate del copago (aquí) una de las muchas noticias para que los ciudadanos se enteren de lo que viene, junto con el pago de Merck por introducir Vioxx sin el visto bueno de las autoridades sanitarias (aquí) o la retirada, con derecho a "réplica" de su novedoso antidiabético Janacti (sinagliptina + pioglitazona) (aquí) os quiero comentar el caso dee Boehringer Ingelheim para un fármaco controvertido: Dabigatran (aquí un gran post del gran Luis Lozano que os resume todo).
Seguramente estemos frente a un nuevo avance en los tratamientos antitrombóticos pero la actitud de esta empresa me escama: estaba yo rotando por un servicio cuando el vendedor farmacéutico (representante) argumentaba una y otra vez que este fármaco se podía recetar ya sin problemas: incluso con un informe de urgencias servía para pasar el visado de la inspección médica.
Es curioso pero si estamos ante un nuevo blockbuster, ¿no sería lógico entrar en un contrato de riesgo compartido comparando con pruebas objetivas su ansiado rendimiento al compararlo con acenocumarol y las pruebas de coagulación pertinentes?
Por un lado la empresa farmacéutica utiliza sus armas más anticuadas y por otro lado la administración a pesar de tener información contrastada sólo contempla cohibir la prescripción con un elemento anacrónico como el visado (menos mal que en Extremadura es electrónico).
Hace falta mirar la prescripción con criterios clínicos y no economicistas: el uso racional del medicamento necesita contar con todo el arsenal, con información independiente y contrastada (como la Oficina de Informacion del Medicamento del SES (aquí) dirigida por el inigualable Galo Sánchez (el de la foto) y dejarse de elementos manidos y trasnochados.
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