A veces creemos que el progreso es Occidente y nos negamos a ver realidades más certeras que la nuestra. No es que me encuentre dogmático pero hoy he releído varias veces este artículo (aquí) para saber cómo podía ayudar a la India para que no copien nuestra política de patentes. Pero la Unión Europea está haciendo lo posible por hundir una voz argumentando que su investigación es deficiente. Y mientras, en esta parte del planeta nos planteamos nuevos retos (aquí) Como véis todos es relativo, pero yo quiero levantar la voz para que defendamos otra forma de entender las cosas; un ejemplo es Miguel Jara. Aquí os dejo su nuevo libro. Todo un lujo: Enhorabuena Miguel.
Aunque puede parecer lejano os quiero trasladar una decisión judicial, al menos sorprendente, que puede producir un cambio en las pretensiones de la Industria Farmacéutica y las patentes sobre la secuencia de ADN.
Está claro que la oportunidad científica que plantea el conocimiento del genomahumano es incuestionable y que el yacimiento económico que ha visto la Industria Farmacéutica también. Os lo resumo: La Medicina PERSONALIZADA
¿En qué consiste esto? En adaptar los medicamentos para maximizar beneficios y minimizar los efectos secundarios. Como era de esperar la relación no es tan simple pero ya existían algunos ejemplos de pelotazos sonoros.
Uno de elloses la empresa Myriad Genetics que patentó algunas secuencias de los genes BRCA1 y BRCA2 relacionándolos con unriesgo elevado de cáncer de mama y de ovario.El negocio es fácil: La Universidad de Utah patentó los genes y la empresa Myriad crea las pruebas genéticas (enormemente caras y enormemente específicas).
Pero os llevo a la sentencia:
El 29 de marzo un tribunal de distrito federal de Nueva York dictó una sentencia que revuelve las patentes de los genes. El meollo del asunto era el siguiente : "¿Son los genes humanos aislados y la comparación de sus secuencias de cosas patentables?"
Hasta ahora, la respuesta había sidorotundamente"Sí". Por eso es sorprendente la sentencia del magistrado Robert Sweet aunque sólo con los genes BRCA por ahora. Después de sopesar los argumentos de la compañía Myriad, declaró: "Se concluye que la existencia de ADN es la representación física de la información biológica, y que la información biológicaes un fenómeno natural y por tanto no patentable".
Por regla general, las patentes no se conceden por normas de la naturaleza o fenómenos naturales, pero la oficina de patentes estadounidense ha permitido hasta ahora que se patenten los genes si se encuentran aislados y "purificados".
Así lo dictaminó en 2006 la mayoría de la Corte Suprema que intentó la cuadratura del círculo ya que decía textualmente que “depende de si una secuencia genética aislada tiene características muy diferentes de un gen que produce normalmenteel cuerpo humano”.
Es cierto que la decisión aunque innovadora en algunos aspectos, no es vinculante para otros tribunales federales o en otro tipo de patentes genéticas. Es más, la compañía Myriad llevará seguramente el caso al Tribunal Supremo. Las probabilidades no son muchas pero es muy posible que el juez haya puesto una“dulce grieta irreparable en la armadura Grandes Biotech” como dice este artículo de The Economist.
La patronal de la farmacéuticas en España, Farmaindustria, ya avisó hace dos años de la ‘judicialización’ de la protección industrial en el sector... y ahora lo cumple. Los laboratorios afectados por la falta de armonización de patentes con el resto de países de la Unión Europea, pobrecitos, han tenido que acudir a los tribunales para pelear por cada uno de sus medicamentos, de su inversión, que sufrió una bajada de precio antes de expirar la patente debido a la irrupción de los fármacos genéricos en el mercado español muy en contra de sus intereses. Hasta el momento, las sentencias en primera y, algunas, en segunda instacia dan la razón a los laboratorios innovadores. Las principales farmacéuticas afectadas son MerckSharp & Dohme (MSD), Lilly y Pfizer. El quid de la cuestión reside en los famosos acuerdos ADPIC, de la Organización Mundial del Comercio, vigentes en España desde 1996. Desde esa fecha y por este tratado, las patentes ya no son sólo de procedimiento, sino de producto. De esta manera, se evitaba que cualquier cambio en el procedimiento de fabricación de un medicamento fuera susceptible de aprobación de un nuevo producto. Todo esto no generaría problema alguno si no fuera por una situación de excepción en España: con el Tratado de Adhesión a la UE en 1986 se fijó un periodo transitorio, admitiendo la patente de producto a partir del 7 de octubre 1992. Por ello, algunos medicamentos de laboratorios internacionales están gozando de protección en la UE hasta 2012 (las patentes duran 20 años) pero no en España en el caso de los fármacos que aparecieron antes de ese 7 de octubre de 1992. Con esto las compañías multinacionales farmacéuticas nos protegen a través de Farmaindustria, y en nuestro país, según siempre ellos, sienten antes el impacto de la salida de genéricos al mercado y la consecuente obligatoriedad de bajar su precio. Los laboratorios innovadores defienden que los acuerdos ADPIC (1996) anulan esta situación de excepción y los tribunales, hasta el momento, les están dando la razón.
Esperamos que impere la razón y la justicia pueda demostrar el engaño que pretenden las multinacionales.